miércoles, 1 de junio de 2016

Lágrimas de niño

Fernando sale de la cancha, un pelotazo en la cara le tiró un par de dientes y no quiere seguir jugando al arco. Tiene seis años y sale llorando, era que no. Su carrera bajo los tres palos ha terminado.

Siguió intentando en el fútbol y tras unos clubes de barrio llega a las inferiores del Atlético Madrid, esta vez como delantero centro. Su abuelo lo enamoró del club cuando visitaron juntos el museo en el Vicente Calderón. Torres afirma que ese tour le cambió la vida.

El resto es historia conocida: ídolo y figura en el Atlético, viaje a Liverpool y más éxito donde incluso fue nominado al Balón de Oro en el 2008, terminó siendo el tercer mejor jugador del mundo ese año. Detrás de Messi y Cristiano Ronaldo, una cosa poca. Mundial 2010 en Sudáfrica y campeón, aunque una lesión le impidió jugar todos los partidos de titular.

Después de ese verano no fue el mismo, decayó en Chelsea y nunca pudo reencontrarse con su fútbol, pese a que fue campeón de la Champions League. Londres no era su lugar, buscó nuevos aires y salió para peor. La gente nunca estuvo del todo convencida con sus actuaciones y se vio opacado por un Drogba intratable aquel año. Finalmente en el 2014 emigra a Italia para firmar su curva descendente: un gol en 10 partidos. El hijo pródigo lanzaba gritos de auxilio, siempre en silencio. Fue cuando en España, en Madrid, respondieron al llamado: Fernando tendría su vuelta a la que siempre fue su casa.

Dos años después, en el mismo estadio donde no logró nada importante The Kid estaba a punto de cumplir su sueño más profundo: ser campeón de la Champions League con el Atlético. Entró a San Siro serio, nervioso y ansioso. Con su temple de veterano pero con el estómago revuelto no por un estadio lleno, ni por una final, eran los nervios de un quinceañero con su primer amor. Estaba ahí, el beso a la copa con la camiseta que siempre quiso y la única pegada a su pecho.

No se daría fácil, a los colchoneros le tocaron las eliminatorias más complicadas de la copa. Tuvieron que eliminar al Bayern Munich y al Barcelona para llegar a esta instancia, pero es esa mística, ese camino rocoso que fue superado a tranco firme lo que les daba fuerza a los 11 que dispuso el Cholo en Milán. Con la nueve, erguido y orgulloso, Fernando Torres comandaría el ataque rojiblanco.

El partido empezó cuesta arriba como toda la historia del relegado de Madrid, el que tiene menos reflectores, al que todos los niños del mundo quieren ganarle jugando por el Real, gol de Ramos y los fantasmas de Lisboa asoman coquetos en la mente de los jugadores. Simeone no deja de ladrar desde la banca, intentando aleonar a sus pupilos que se muestran nerviosos, un poco torpes y lentos al atacar pero con muchas ganas. Se acaba el primer tiempo y el Real aventaja a su rival de siempre 1-0.

Saltan de nuevo a la cancha los 22 protagonistas y Fernando, que tanto lo había buscado sabe que es su momento de gloria. Puteó a Griezmann el primer tiempo porque no se la tocó para asegurar una opción errada por el francés, pese a que todo estaba invalidado por offside. Es de esos partidos ingratos, que nadie recuerda al que desgasta y sí al que anota. Los dos centrales no dejaron respirar a Torres, corrió, metió diagonales, arrastró marcas, hizo todo el recorrido para darle un espacio a Griezmann o Saúl, y luego a Carrasco.

Combinación por la derecha del Atlético y la pelota cae al punto penal, Fernando rápidamente le gana la pulseada a Pepe y posiciona el cuerpo para girar y pegar: esta es, si no es ahora no es nunca. Toda la vida esperando esta media vuelta para cobrar lo que tanto merece como hincha y símbolo del club. Atrás quedarían los 13 partidos de sequía con el Chelsea, la lesión de la rodilla previo a Sudáfrica, los fantasmas, la crisis futbolística, las burlas, todo lo que pasaba por su mente se resumía a esa media vuelta. Pero no, así como la vida; el fútbol es cruel y no le tenía ese destino a Torres. Pepe le arrastra la pierna de apoyo y el delantero cae. Clattenburg pita penal y la parcialidad colchonera explota, Griezmann corre a por la pelota y Fernando yace ahí, en el suelo tocándose el tobillo izquierdo. Se levanta y mira de reojo a Antoine quien ya tiene el balón en las manos, decidido. Quiere patearlo él pero sabe que no es el designado. Patea el zurdo y la manda al travesaño, Torres ni corre el rebote y el francés lanza un escueto: "La puta madre".

El empate de Carrasco es una anécdota y nos vamos a los penales para definirlo todo. Torres esta vez si pateará, el quinto, el de la hazaña. El de la primera Champions League para con su amor eterno y él, como sempiterno goleador, debe inmortalizarlo. Va 4-3 el marcador y Juanfrán falla. El tiempo parece detenerse y Fernando ve caminar de vuelta a su lateral derecho. Cristiano va a tomar su lugar, el del gol de la victoria, el que se llevará las cámaras, mira al siete de los blancos que toma carrera y anota. Perdieron, de nuevo. Otra vez les toca ser segundos y se le viene encima lo que le dijo Aragonés en la Eurocopa del 2008: "Del segundo no se acuerda nadie, ténganlo claro."

La fila rojiblanca se desarma y cada quien busca sus respuestas, el nueve se mantiene con las manos en la cintura y se dispone a abrazar a cada uno de sus compañeros, como buen líder. Tras la formalidad se da su espacio, se sienta y comienza a llorar. Sincero, sin ningún asco, perdió y le duele como nunca, era el partido de su redención, de su renacer y se le escapó. La frustración de alguien que corrió todo el partido y no pudo ni patear al arco tanto en los 120 como en los penales. Se levanta de a poco y Saúl viene a abrazarlo pero no hay consuelo, Fernando mira al espacio con más pena que rabia y se deja embargar por la sensación general. Otra vez se le escapó a su equipo, y Torres llora como el niño que siempre fue, es y será.





jueves, 19 de mayo de 2016

Crónica de una muerte anunciada

El Martín me rebota entre tres el lateral que le acabo de servir, me la deja pochita a tiro de gol. Una jugada totalmente aislada del momento que vive, está frustrado, nublado, regó la cancha con su sudor. Pero ahora fue inteligente y sin pensarla vio a un compañero mejor ubicado, pase, hágalo. Vamos perdiendo por dos y si la meto podríamos darle un giro a esta novela. Me perfilo sabiendo que tiene que ir sí o sí adentro, un paso corto y uno largo, la engancho perfecto, entre empeine y borde interno, con fuerza ascendente que lleva destino de gol. De golazo en realidad. Cuando ya se estaba abrazando con la red en el ángulo superior derecho, aparece un cuerpo del rival y la manda afuera, al corner. Saco y en el apuro perdemos la opción, contra y lápida. Ya no quedan piernas ni mente para seguir soportando más embates.

Suena el pitazo y me tiro al suelo, me siento, me saco la polera que me pesa 20 kilos en puro sudor y veo como pequeñas gotas caen entre mis piernas. Perdimos la opción de quedar punteros y asegurar playoffs. Me siento más culpable que nunca, la semana pasada dimos un baile y hoy fui un fantasma. El fútbol a veces despierta de malas contigo, a medida que pasa el partido te suma frustraciones, quejas, rabias y te impide algo tan merecido como un gol. Machacamos y machacamos, se nos lesionaron 2 y uno jugó con pierna y media. Pero nunca claudicamos. Se necesitaba alguien que tirara del carro y el Martín corría toda la cancha ida y vuelta, desordenado, impetuoso, prepotente, con la sangre corriendole a full por las venas, del sur a la capital hay un solo camino y se abre paso por el, a la mierda si alguien se enoja: yo pongo la pierna fuerte y a llorar a la Iglesia. Nadie más corre a esa altura pero sigue ahí mordiendo, molestando, incordiando aunque sea, a quienes ya se ven con su primera victoria del torneo.

Yo a esa altura ya estoy destrozado, fatigado y golpeado. Me arden los tobillos y las rodillas, tengo la nariz hirviendo, el tabique quebrado que luzco orgulloso me dificulta respirar y me estoy ahogando por dentro. Solo quiero que se acabe, da lo mismo el resultado. Es entonces que me doy cuenta de lo que está corriendo mi compañero, ese que fue el primero en hablarme cuando llegué a la universidad, que se sabía mi nombre y yo ni por enterado quien era él. Me sacudí la mierda y traté de aportar, con más coraje que fútbol.

Pellizqué unos cuantos tobillos y me estiré buscando interceptar un pase pero ya no me daba el cuero, acabábamos de descontar tras un gol de él y pase mio. El Jhona me decía que quedaban diez, que aún se podía. Pero yo no me sentía en condiciones de hilar alguna prenda de maravilla europea, no metía ni un enganche corto, se me vino toda la paja acumulada encima, tanto no hacer nada en el día cobraba sus intereses y bueno, ahí estaba yo con el sudor frío y con las piernas en la mano.

Sale la pelota por la banda y es lateral, no me quedan opciones y el Martín se descuelga entre tres. Aparece como si nada tirando manotazos para plantarse firme y dispuesto. Gana la posición con oficio y me la toca de vuelta, de nuevo la responsabilidad y todo lo mencionado encima. Pero hoy no, hoy no me siento el mismo, sabía que no iba a entrar por mucho que quisiera. La pelota hoy no quiso nada conmigo, es lo lindo y lo trágico del amor, el teatro del fútbol, me ganó la ansiedad y el posible cumplimiento de la primera parte del sueño. Me siento y repaso todo lo que hice mal, todo, desde que entre a la cancha hasta que salí. El Nico me revuelve el pelo y ayuda a levantarme pero estoy ido, frustrado y enchuchado. El Martín sale callado, con la cara roja llena de furia y esfuerzo, le pega una patada a la reja mientras pasa y se mete al camarín. Se cambia de ropa y se va, sin decir nada. Fútbol conchetumadre, hasta la otra semana.


martes, 17 de mayo de 2016

Una final

Punto culmine, momento donde todo lo que hiciste tiene su desenlace sea justo o no. Aquí no se sabe de justicias, o la ganas o la pierdes pero no puedes esperar que tus méritos anteriores te lleven a lo que deseas. La vida es así, aunque duela. No hay muerto malo y los que pierden finales son muertos, no hay crítica alguna. "Pobrecitos, no pudieron." Que mentalidad más basura.

El gusto de vivir en un círculo que espera de la meritocracia los dones divinos, y no es así. La vida no es como uno quiere por más que haga esfuerzos. Me toca ser el amargo pero sí. Hace rato me di cuenta que los azares definen quienes somos, o el destino, pero hablar de méritos es tiempo perdido. Puedes sentirte mejor o peor con tu cuenta acumulada pero al fin y al cabo no define que será de ti en 20 o 30 años más.

A veces pega duro todo, pero depende de uno aguantar estoico o quebrarse. Me tienen podrido los moralistas, los que se llenan la boca pregonando mierda para después limpiarsela como se debe, chato de los esquizofrenicos y salfatísticos que en todo ven un pero, de los suspicaces que siempre esperan lo peor del otro. Que gente de mierda loco, un segundo no dejan de romper las pelotas. Pero bueno, uno no puede pedirle peras al Olmo y si ya se arraigó esa mentalidad y esa manera de actuar es difícil que un don nadie la cambie.

Hoy vivo mi final o mis finales, ya que ojalá sea más de una. Es un momento complejo y de suma tensión pero que si todo sale bien podré dormir un poco más tranquilo. No me hago el santo en un mundo hecho mierda pero si me considero lo suficientemente correcto para decir que no escupo al cielo -por lo menos ahora- ni me chupo las bolas creyendo que está bien. Au revoir.


lunes, 15 de junio de 2015

La bola de nieve

Chile empieza su participación en la copa América, las expectativas son altas pero en su mayoría de público ajeno al (nuestro) mundo del fútbol. Público que se da el lujo -porque es un lujo pagar las entradas- de ir a presenciar el partido en el estadio, y que esta sea su única visita a una cancha en mucho tiempo. No tengo nada contra ellos, ni con los que lo ven como el regalo para un pequeño que vibra más con la selección porque aún no define sus colores o los que lo ven como la oportunidad para reconciliarse con su viejo. Pero no perdono, y eso jamás, a aquellos que van a jactarse de su presencia, que opinan como eruditos acerca de un tema del cual no tienen ni idea, que lo ven como la oportunidad perfecta de la aceptación y reconocimiento social. Qué vergüenza ser ellos, los sin identidad.

Ya después de pasar por este bodrio que es aceptar que gente desconocida venga a escupirme en la cara en mi propia casa, están los que lo encuentran bonito, los que se regocijan al ver que pase esto. No lo puedo creer.

¿A esos que no ven fútbol en todo el año le celebras que apoyan a la selección de vez en vez?, ¿a la relación más hipócrita y cínica que hay?, ¿te sientes bien regalando este deporte a quienes no les interesa una mierda?. Tú no amas el fútbol, tu no tienes nada de amor por la pelota, que te mira triste, traicionada. A ti te importa encajar en el asado de turno comentando sobre jugadores, con quienes no le vieron UN partido siquiera en toda la temporada, a mi me daría vergüenza. Y más aún que lleguen y se den el derecho de putear a un jugador porque no corrió los 90 minutos. Por favor. Que se creen con la autoridad, llena de petulancia y arrogancia, de exigirles que cumplan con su trabajo; que para eso están.

Cuando ganan, ganamos todos; cuando pierden, pierden ellos. Perdió Bravo que no atajó el penal, perdió Alexis que no la metió adentro, perdió Vidal que dio un pase malo hacía atrás, perdió Medel que no metió los huevos que mete siempre. Qué increíble, de pronto estoy en un foro hablando con los máximos sabios del fútbol mundial, cuando -y estoy seguro de esto- nunca han pateado una pelota.

Se pasó a cinco, incluido al arquero y le pego a la cara externa de la red. Se lo perdió: malísimo, típico jugador chileno mediocre, "jugamos como nunca, perdimos como siempre", falta mentalidad ganadora, que vuelva Bielsa. Es como si esperasen el error, disfrutan ver como fallan para luego despellejarlos en su derrota, como verdaderas carroñas. Empiezan a manejar números y combinaciones. "Qué hay que usar el 4-3-3", "Sampaoli ratón que juega con un 4-4-2", "Deberíamos volver al 3-5-2 de Brasil". Me impresiona ver tanta sapienza, casi como técnicos, es cosa de mandar a los jugadores de cierta manera y listo, ganamos.

A mi no me gusta la selección, hace rato que le perdí el gusto, pero que basureen mi deporte -sí, es mi deporte como el de muchos que lo amamos- y que lo haga gente que no tiene pito que tocar por una cosa de integridad me apesta, me toca el orgullo y me enoja mucho. Pude moverme del camino de la bola de nieve, que trae toda esta parafernalia y euforia, con cornetas, gorros, banderas, y todos los productos del buen hincha. Estos giles no merecen una frase para terminar mi columna. Chao.



sábado, 9 de mayo de 2015

Que yo no duermo bien de noche

Pregunta
respuesta
conversación
risas
audios
fotos
vídeos
confesiones
palabras lindas
quizás cariño
expectativas
entusiasmo
programación
vuelta a casa
organizarse
llegó el día
conocerse
nervios
carita rojita
abrazo tembloroso
caminar
esculturas
Mapocho al lado
abrazos, ahora seguros
frente a frente
frases
beso robado
beso tímido
beso tibio
beso normal
beso
despojo
libertad
empezamos
de la mano
Mcdonals
comida
a nuestras casas
universidad
indiferencia
forzada
plaza Brasil
dos días
beso escondido
seguir jugando
a no ser nada
completos
beso aclaratorio
risas
cariño
me gustas
te quiero en realidad
no hay rollos
de la mano a todos lados
pareja
marzo
abril
sueño
pesadilla
enamorado
menos rollos aún
besos con amor
te amo
mayo
fin de las pruebas
planes
regaloneo
cama
los dos
al otro día
expo
fallida
parque
me encantai
te miro
qué nervios
pregunta
respuesta
polola, al fin



Trae tus pijamas...

domingo, 22 de marzo de 2015

Aunque me corten las piernas

En 4 años:

Una lesión
tibia y peroné, fractura
Dos lesiones
tobillo, esguince
Tres lesiones
cúbito, fractura
Cuatro lesiones
tobillo, otro esguince
Cinco lesiones
nariz, fractura
Seis lesiones
rodilla, esguince

Si fuera desesperanzado, hace rato me dedicaría a dibujar, fotografía o a mirar pájaros.

Pero me gusta tanto recuperarme de las lesiones, ir a jugar, tener la pelota, recibir patadas, caerme al pasto, pararme; buscar la pelota otra vez, correr con ella, ir de frente ante quien me pegó, pasarlo, hacer el gol, desconectarme, sentirme feliz haciendo eso que aunque me quede sin piernas voy a ir a una cancha para ver fútbol, y si me quedo sin ojos voy a escucharlo por la radio, y si me quedo sin oídos entonces ahí, sería un buen momento para morirme.

jueves, 29 de enero de 2015

Cuando la perdemos, somos uruguayos

Eso siempre nos decía mi técnico en el entretiempo, que es Uruguayo claro está, reclamarnos que había que meter huevos o sacaba a todo el equipo si era necesario. Qué crack.

He perdido tantas cosas que siento que para recuperarlas solo puedo usar esta filosofía: O me dejo el pellejo o no duermo tranquilo. Agradezco haber podido asimilar esa manera de vivir, porque ya trasciende al fútbol.

El 2015 partió como el hoyo, pésimo, horrible, no pudo ser peor. Terminé definitivamente y de ultra mala manera, cuando vi un rayo de luz porque entré en los titulares de un equipo al que llegue un mes antes se aparece un mala leche y me fractura 2 huesos de la nariz al segundo partido de la copa; pa' la casa y sin un mes de deporte alguno.

En este claustro que llevo he podido pensar mucho, porque más que eso no puedo hacer y realmente ya no tengo espacio para conclusiones. Es que no las hay, no puedo llegar a nada porque me falta de todo; cerrar muchos ciclos, con personas, conmigo mismo. A la única conclusión que pude llegar es definirme como persona.

No es una sola definición, son muchas y creo que cada situación va sacando lo mejor de mi, esto porque ya no creo que pueda salir algo peor. Son tantas las veces que me he caído, que me han botado también que me impresiona poder levantarme cuando varios ya se hubiesen sumido en su mierda y depresiones. No me siento especial para nada, simplemente me siento orgulloso de mi y me creo el cuento de que yo puedo, yo puedo hacer lo que quiera si me lo propongo. Ya tengo varias metas a corto y mediano plazo así que cuídense jajaj.

También me di cuenta de lo mucho, y aunque suene cliché, simio o que se yo, de lo mucho que el fútbol ha significado y significa para mi. En Nacional llevo un mes y algo, y realmente desde el día que llegué me sentí parte de un equipo, de una familia; nadie me miró feo, nadie se privó de darme un pase, de compartirla conmigo pese a que nunca habíamos jugado juntos: era como darle tu hija a un desconocido para que la lleve en sus brazos.

Es lindo sentirse parte de algo grande, donde todos reman para un mismo lado. Y es que nunca lo había sentido antes.

Para que más hablar de mi otro equipo La tuve ahí, entrañable club que armamos con amigos del alma. Cuando empieza el partido, contra quien sea, todos y cada uno deja hasta lo que no tiene por el otro, aquí me quiero detener para hablar de alguien es especial: Mi portero y capitán, el Luquitas.

Muchos me dicen: '' Oye, por qué seguí trayendo al Lucas '', '' Es malo, no sé que le veí '', '' Deberían decirle que mejor venga a ver '' y cosas así. Lo curioso es que si yo digo que va a ser nuestro arquero, nadie lo discute. Y no es que mi palabra sea ley, sino que ahí entienden la razón: Pese a todas sus dificultades, que el mismo se impone está ahí rompiéndose el lomo para atajar lo más posible.

Cada vez que lo veo achicando, o descolgando una pelota o estirándose abajo (que es lo que más le cuesta jaja) me entra una inyección anímica tremenda, y me digo: '' Él con todo lo que le pasa, ahí está: matándose ''. Esa es la sensación de que estás en un equipo, cuando es más importante ir a trancar con la cabeza no para que digan que tienes huevos sino para evitar que el equipo salga perjudicado. Aquí no existen las figuras, aunque uno haga 10 goles los celebra y les da responsabilidad a todo el resto.

Cuánto enseña este deporte por favor, y cuanto salva de la realidad. En una cancha he sido realmente feliz, al 100% sin preocupaciones. Si tiene tiempo, lea lo siguiente; de alguien que respira fútbol para ud.



El fútbol es un estilo de vida... Tierra y piedritas... El entrenamiento terminó, parado con el bolso bajo el brazo uno se detiene un momento y se queda mirando la cancha.

Tierra, piedritas, pasto, el lugar donde jugamos.

Esa tierra y esas piedritas donde alguna vez nos caímos y nos raspamos las rodillas, las caderas, los codos, las manos...

Esa tierra y esas piedritas que nos quedaban adentro del botín y nos molestaba durante el partido y hasta nos sacaban ampollas...

La tierra que hizo que ensuciemos toda la casa y escuchar a mamá decir, sácate los botines y las medias afuera y vas directo a la ducha...

¿Qué es lo que nos da la fuerza cada año para arrancar un campeonato?

Los domingos me gusta dormir te dicen todos...

Es mejor el fútbol 5 te dicen tus amigos...

No estamos nunca juntos te dice tu novia...

Pensá en estudiar y trabajar te dicen tus parientes...

Pensás por dentro y sonreís... Qué saben ellos de qué cosa significa el fútbol para vos


Qué saben ellos de la tensión y los nervios que no te dejan dormir un día antes del partido...

Qué saben ellos de los partidos que jugaste lesionado o enfermo...

Qué saben ellos de lo que sentís cuando haces un gol y tus compañeros te abrazan desesperadamente...

Qué saben ellos de las patadas y del dolor que te provocan...

Qué saben ellos de lo que es llegar tarde con todo el equipo en el vestuario y el técnico dando la charla...

Qué saben ellos de la fuerza que te da una palmada en la espalda de un compañero cuando terminaste el trabajo físico...

Qué saben ellos de lo profundo que respiras cuando el técnico está dando la citación...

Qué saben ellos de la impotencia que se siente cuando estás sentado en el banco de suplentes...

Qué saben ellos de lo que es ganar o perder un partido a 5 minutos del final...

Qué saben ellos de lo que estás pensando mientras elongas 10 minutos antes del partido...

Qué saben ellos de lo que es estar entrando en calor el segundo tiempo esperando que en algún momento el técnico te llame para hacerte entrar...

Qué saben ellos el dolor que se siente después de un foul...

Qué saben ellos de lo que se siente cuando hace un gol el jugador que tienes que marcar...

Qué saben ellos de los codazos que recibís, de las patadas que das y de las veces que nos levantamos una y otra vez...

Qué saben ellos de lo que es dar la última vuelta a la cancha y llegar casi muerto que no puedes ni siquiera escupir, pero sabes que lo hiciste...

Qué saben ellos lo que sentís cuando miras el partido de la tribuna...

Qué saben ellos lo feo que es estar parado por una lesión...

Qué saben ellos de las duchas de agua fría que te diste...

Qué saben ellos de lo bien que se siente tirarte al piso en una cancha llena de agua...

Qué saben ellos cómo es cagarse de calor en Febrero haciendo la pre-temporada mientras que tus amigos están de vacaciones y viven de joda...

Qué saben ellos lo que se siente cuando van todos a bailar y tu te mueres por ir pero te tienes que acostar temprano para jugar al otro día...

Qué saben ellos lo que es perderte la fiesta de un amigo y acostarte tempranito para después ir a jugar?

Qué saben ellos lo que es llegar y darte cuenta que te olvidaste el documento...

Qué saben ellos lo que es jugar el clásico, la semana anterior, la noche anterior, los minutos antes, perderlo, ganarlo...

Qué saben ellos lo que es ir al entrenamiento con la comida en la boca?

Qué saben ellos lo que es reunirte todos los días, con las personas que marcan tu vida, tus amigos...

Qué saben ellos de lo que amas este deporte...

Qué saben ellos lo que es perderse un viaje de egresados por el fútbol...

Qué saben ellos lo que es que llegue fin de año y que dejen libre injustamente a un amigo...

Qué saben ellos lo que es ir a entrenar de lunes a viernes, y que llegue el Sábado y no estar citado...

Qué saben ellos lo que es ir a entrenar un Sábado sin ser citado...

Qué saben ellos lo que es perder una final...

Que saben ellos lo que se siente al errar un penal...

Qué saben ellos lo que es salir campeón..

Qué saben ellos de la emoción, piel de gallina, el sentimiento que siente cada uno de nosotros, cuando leemos esta nota...

Tierra, piedritas, pasto, 10 personas con vos, 11 del otro lado, una pelota, y un silbatazo largo y seco...

Esta es nuestra vida, qué saben ellos...



'' Mucha gente dice que el fútbol no tiene nada que ver con la
vida, no sé cuanto saben de la vida pero de fútbol no saben
nada. ''








Dedicada a mis compañeros de Nacional y la Academia, al técnico Sosa y Francisco Pérez, a todos quienes sienten igual que yo, a LaTuveAhí y en especial a Lucas Figueroa, mi capitán perdamos o ganemos.